
Qué incluye una mantención
- Limpieza del condensador, la parrilla que bota el calor atrás o debajo del equipo.
- Revisión de las gomas de la puerta y de las bisagras.
- Limpieza del conducto de desagüe y de la bandeja de evaporación.
- Revisión del ventilador del condensador y del compresor.
- Nivelación del equipo y medición de temperaturas.
Lo que puedes hacer tú
Con el equipo desenchufado, puedes aspirar el polvo del condensador con un cepillo suave, limpiar las gomas con agua tibia y un poco de detergente, y revisar que el agujero del desagüe, en el fondo del refrigerador, no esté tapado. En los equipos de frío directo, descongela cuando la capa de hielo supere el medio centímetro, sin raspar con objetos punzantes.
Lo que conviene dejarle al técnico
La revisión del compresor, de los ventiladores internos y del sistema de deshielo exige abrir paneles y medir con instrumentos. También la limpieza de condensadores ubicados bajo el equipo, que en muchos modelos están detrás de una tapa.
Temperaturas correctas
El refrigerador debería estar entre 3 y 5 °C y el congelador alrededor de −18 °C. Para medir, deja un termómetro dentro de un vaso de agua en la repisa del medio y léelo al día siguiente sin abrir la puerta antes.
Ubicación: el detalle que más se olvida
Un refrigerador pegado al muro, encajonado entre muebles o junto al horno trabaja más horas para botar el mismo calor. Deja unos centímetros libres atrás y arriba, aléjalo de fuentes de calor y revisa en la etiqueta su clase climática si va a quedar en una bodega o en una pieza sin calefacción.